Imaginar historias siempre fue mi pasión.
Me imaginaba princesa a los 3 años,
médica a los 8
e ingeniera aeronáutica a los 17.
Y desde hace un tiempo solo puedo imaginarme contigo.
Imaginar, por ejemplo, aquella cena que nunca fue.
O la película que no vimos juntos,
o aquel paseo por la playa agarrados de la mano.
Y por imaginar, te imaginaría a mi lado
cada mañana al despertar.
Te imaginaría tumbado en mi sofá, agotado tras un día de trabajo.
Te imaginaría sonriendo, juguetón, pícaro.
Y es precisamente eso lo malo de la imaginación.
Que no puedes controlarla.
Porque yo no quiero imaginarte más.
No quiero imaginarnos. Ya no.
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viernes, 15 de septiembre de 2017
domingo, 25 de junio de 2017
Remedio y enfermedad
Como palabras
atravesándome el pecho como una daga y luego el Fénix que sobre mi derrama sus
lágrimas.
Eres el mal y
la cura, eres virus y vacuna, eres mi daño y mi felicidad. Eres la antítesis de
mi dicha pero eres toda la buena suerte que solo podré soñar.
Eres como una
droga de la que no me quiero desintoxicar, me vas consumiendo y derrotando,
pero necesito cada día un poco más porque aprender a vivir sin ella cuesta
tanto y es difícil de soportar.
Eres la noche y
el día, eres sueño y pesadilla, eres el motivo de todos mis desvelos y la causa
principal de que sonría.
Y ahora que ya
no estás, que no estarás, que te he pedido que te marches… Ahora que ya no sé
cómo enfrentarte, que ya no quiero verte, que no quiero hablarte más. Ahora que
todo debería evaporarse veloz con el calor del verano, justo ahora… no sé cómo
actuar.
viernes, 7 de abril de 2017
Nunca me puedo olvidar de ésto.
E la regola dice che se un uomo non ti chiama, è perché non vuole chiamarti. Se ti tratta come se non gliene fregasse un cazzo, è perché non gliene frega un cazzo. Se ti tradisce, è perché non gli piaci abbastanza”.
Non esistono uomini spaventati, confusi, disillusi. Non esistono uomini tragicamente segnati dalle passate esperienze, bisognosi d’aiuto, bisognosi di tempo. Gli uomini si dividono in due categorie soltanto: Quelli che ti vogliono e quelli che non ti vogliono. Tutto il resto è una scusa.
E tu, tu donna, di mestiere fai l’avvocato, la commessa, la cameriera, l’insegnante, la casalinga, la commercialista, la modella, la ragioniera, l’attrice, la studentessa. Non la crocerossina. Quindi, aspetta che sia lui a chiederti di uscire. Perché va bene la parità dei sessi, le quote rosa, e l’eguaglianza dei diritti. Ma i tempi non sono poi così cambiati. Gli uomini restano pur sempre dei cavernicoli, sia pure incravattati, e come tali adorano il sapore della conquista.
Tieniti lontana dagli uomini sposati. Non lasceranno la moglie per te. Meno che mai lasceranno i figli per te. E non credere alla storia dell’amica della sorella di tua cugina, appena convolata a nozze con quello divorziato. Tu non sei l’eccezione. Tu sei la regola.
Al bando quelli che ti costringono ad aspettare ore accanto ad un telefono che non suona. Non hanno perso il tuo numero. Non hanno investito un cane. Non hanno appena scoperto di avere un tumore alla prostata. Probabilmente sono al telefono con un’altra. Oppure sono gay. Fanculo quelli che non declinano i verbi al futuro. Non sono analfabeti. Semplicemente non vogliono impegnarsi. Perché non gli piaci abbastanza. Li riconosci facilmente. Girano con un cartello appeso al collo, e la scritta: “Ci stiamo frequentando”. Quando la senti, scappa. Non consumare le tue belle scarpe nuove (e neppure quelle vecchie) per correre dietro un uomo che non ti vuole. Usale, piuttosto, per prenderlo a calci in culo. Impara l’arte dell’essere donna. Impara l’arte di ottenere dagli uomini quello che desideri, non sbattendo i piedini, ma facendogli credere che siano stati loro a decidere. Impara a scegliere, invece che essere scelta.
Non esistono uomini spaventati, confusi, disillusi. Non esistono uomini tragicamente segnati dalle passate esperienze, bisognosi d’aiuto, bisognosi di tempo. Gli uomini si dividono in due categorie soltanto: Quelli che ti vogliono e quelli che non ti vogliono. Tutto il resto è una scusa.
E tu, tu donna, di mestiere fai l’avvocato, la commessa, la cameriera, l’insegnante, la casalinga, la commercialista, la modella, la ragioniera, l’attrice, la studentessa. Non la crocerossina. Quindi, aspetta che sia lui a chiederti di uscire. Perché va bene la parità dei sessi, le quote rosa, e l’eguaglianza dei diritti. Ma i tempi non sono poi così cambiati. Gli uomini restano pur sempre dei cavernicoli, sia pure incravattati, e come tali adorano il sapore della conquista.
Tieniti lontana dagli uomini sposati. Non lasceranno la moglie per te. Meno che mai lasceranno i figli per te. E non credere alla storia dell’amica della sorella di tua cugina, appena convolata a nozze con quello divorziato. Tu non sei l’eccezione. Tu sei la regola.
Al bando quelli che ti costringono ad aspettare ore accanto ad un telefono che non suona. Non hanno perso il tuo numero. Non hanno investito un cane. Non hanno appena scoperto di avere un tumore alla prostata. Probabilmente sono al telefono con un’altra. Oppure sono gay. Fanculo quelli che non declinano i verbi al futuro. Non sono analfabeti. Semplicemente non vogliono impegnarsi. Perché non gli piaci abbastanza. Li riconosci facilmente. Girano con un cartello appeso al collo, e la scritta: “Ci stiamo frequentando”. Quando la senti, scappa. Non consumare le tue belle scarpe nuove (e neppure quelle vecchie) per correre dietro un uomo che non ti vuole. Usale, piuttosto, per prenderlo a calci in culo. Impara l’arte dell’essere donna. Impara l’arte di ottenere dagli uomini quello che desideri, non sbattendo i piedini, ma facendogli credere che siano stati loro a decidere. Impara a scegliere, invece che essere scelta.
viernes, 30 de septiembre de 2016
Las apariencias engañan
Eres lo más parecido a un laberinto sin salida que he conocido en mi vida.
Un día entré, creyendo, ilusa, que eras un precioso jardín lleno de flores, que podría disfrutar del sol y que haría fotos preciosas rodeada de tanto color y alegría.
Disfruté, sin duda, quedé prendada del maravilloso lugar en el que me encontraba, era como mi casa.
Pero un día el cielo se ennegreció, y la belleza se transformó en horror. Como si fuera cosa de magia, de los árboles surgieron enredaderas terminadas en espina, los caminos se estrecharon y a cada paso que daba tropezaba con los desniveles del suelo.
Con el cuerpo y el alma heridos, traté de escapar, de huir de la fatalidad. Pero unas garras invisibles me atrapaban, me impedían resguardarme de la tormenta. Lo intenté con todas mis fuerzas, a veces casi conseguía librarme, pero aquel sitio no me dejaba marcharme.
Y no sé si algún día me dejará.
Un día entré, creyendo, ilusa, que eras un precioso jardín lleno de flores, que podría disfrutar del sol y que haría fotos preciosas rodeada de tanto color y alegría.
Disfruté, sin duda, quedé prendada del maravilloso lugar en el que me encontraba, era como mi casa.
Pero un día el cielo se ennegreció, y la belleza se transformó en horror. Como si fuera cosa de magia, de los árboles surgieron enredaderas terminadas en espina, los caminos se estrecharon y a cada paso que daba tropezaba con los desniveles del suelo.
Con el cuerpo y el alma heridos, traté de escapar, de huir de la fatalidad. Pero unas garras invisibles me atrapaban, me impedían resguardarme de la tormenta. Lo intenté con todas mis fuerzas, a veces casi conseguía librarme, pero aquel sitio no me dejaba marcharme.
Y no sé si algún día me dejará.
domingo, 4 de mayo de 2014
¿Por qué te quise?
Pues te quise porque sí, no podría dar un por qué racional.
Te quise con locura y sin remedio.
Te quise cada día, te quise cerca,
tan cerca que desapareciera el espacio entre nuestros cuerpos.
Te quise a medianoche, te quise enfadado.
Te quise sonriendo,
iluminándome el día como ninguna otra cosa era capaz.
Te quise con el frío, anhelando tus manos siempre cálidas.
Te quise los días de fiesta y te quise algunos entre semana.
Te quise despacio, sin prisas,
aunque esto del reloj a ti siempre se te dio mejor.
Te quise hasta perdernos, hasta perderme en un universo de ti.
Te quise hasta la luna, te quise a ciegas,
te quise comer a besos
y te quise hasta sentir volverme loca de tanto quererte.
Pero por quererte tanto te quise incluso
hasta querer dejar de hacerlo.
Y ya no te quiero. Ya no.
Te quise con locura y sin remedio.
Te quise cada día, te quise cerca,
tan cerca que desapareciera el espacio entre nuestros cuerpos.
Te quise a medianoche, te quise enfadado.
Te quise sonriendo,
iluminándome el día como ninguna otra cosa era capaz.
Te quise con el frío, anhelando tus manos siempre cálidas.
Te quise los días de fiesta y te quise algunos entre semana.
Te quise despacio, sin prisas,
aunque esto del reloj a ti siempre se te dio mejor.
Te quise hasta perdernos, hasta perderme en un universo de ti.
Te quise hasta la luna, te quise a ciegas,
te quise comer a besos
y te quise hasta sentir volverme loca de tanto quererte.
Pero por quererte tanto te quise incluso
hasta querer dejar de hacerlo.
Y ya no te quiero. Ya no.
miércoles, 26 de marzo de 2014
Necesito soltar algunos pensamientos
No sé cómo desahogarme sin molestar. No puedo parar de darle vueltas a lo mismo. No puedo superarlo. No puedo sonreír. No puedo. No así.
Antes, por lo general, escribir me ayudaba. Pero parece que ni escribir ayuda ya a vaciar mi mente de pensamientos tormentosos.
Por suerte no estoy completamente sola. Pero no solo te perdí a ti, sino a la mayoría de amigos que tenía aquí. Ojalá existieran las máquinas del tiempo. O una máquina capaz de calmar mi impulsividad.
He caído en un agujero del que no sé salir sin ayuda. Y las manos que lo intentan no me alcanzan. No van a poder alcanzarme por más que lo intenten, pero les agradezco el apoyo.
"I tried to go on like I never knew you,
I'm awake but this world is half asleep
I pray for this heart to be unbroken
But without you all I'm going to be is incomplete".
En momentos así más que nunca siento que la música me habla. "You are a piece I can't replace". Y justamente ellos. Ni siquiera he podido disfrutar el sueño como es debido. Porque el sueño se transformó en pesadilla demasiado deprisa.
La desesperación me inunda. ¿Cómo salir de un laberinto subterráneo en el que te tropiezas a cada paso, y caes siempre sobre las mismas heridas? Apenas puedes andar, el cansancio te mata y la oscuridad siempre te dio miedo.
Antes, por lo general, escribir me ayudaba. Pero parece que ni escribir ayuda ya a vaciar mi mente de pensamientos tormentosos.
Por suerte no estoy completamente sola. Pero no solo te perdí a ti, sino a la mayoría de amigos que tenía aquí. Ojalá existieran las máquinas del tiempo. O una máquina capaz de calmar mi impulsividad.
He caído en un agujero del que no sé salir sin ayuda. Y las manos que lo intentan no me alcanzan. No van a poder alcanzarme por más que lo intenten, pero les agradezco el apoyo.
"I tried to go on like I never knew you,
I'm awake but this world is half asleep
I pray for this heart to be unbroken
But without you all I'm going to be is incomplete".
En momentos así más que nunca siento que la música me habla. "You are a piece I can't replace". Y justamente ellos. Ni siquiera he podido disfrutar el sueño como es debido. Porque el sueño se transformó en pesadilla demasiado deprisa.
La desesperación me inunda. ¿Cómo salir de un laberinto subterráneo en el que te tropiezas a cada paso, y caes siempre sobre las mismas heridas? Apenas puedes andar, el cansancio te mata y la oscuridad siempre te dio miedo.
martes, 25 de marzo de 2014
Confusión
Esta mañana cuando me desperté, sonreí por un segundo: mi cerebro me jugó una mala pasada y creía que todo había sido una pesadilla.
Pero no, la pesadilla es mi realidad.
Siento si alguna vez te hice daño. No sé cuánto podré seguir así. Sé que escapar no es la solución pero es la única salida que se me ocurre.
Escapar para siempre. Aunque te quedes clavado dentro de mi como una espina.
Me da miedo hacer algo que pueda empeorarlo. Me da miedo no salir de este estado. Tengo mucho miedo de seguir aquí, porque a duras penas puedo soportarlo.
Pero no, la pesadilla es mi realidad.
Siento si alguna vez te hice daño. No sé cuánto podré seguir así. Sé que escapar no es la solución pero es la única salida que se me ocurre.
Escapar para siempre. Aunque te quedes clavado dentro de mi como una espina.
Me da miedo hacer algo que pueda empeorarlo. Me da miedo no salir de este estado. Tengo mucho miedo de seguir aquí, porque a duras penas puedo soportarlo.
lunes, 24 de marzo de 2014
What can you do when your good isn't good enough?
No sé afrontar esto, no estaba preparada para algo así. Ni siglos de entrenamiento me habrían preparado.
¿Cómo aceptar perder para siempre a alguien que te importa tantísimo por la mayor de las idioteces?
No lo entiendo, nunca lo entendí. Y sé que somos tan diferentes que el fuego y el agua harían una mejor combinación, pero aún así te quise mucho, y te quiero.
Citando a Julio Cortázar...
"Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser".
Saldrás adelante, me dicen, puedes vivir sin él. Es obvio que puedo vivir sin ti. Para seguir viviendo se necesita muy poco. Pero es mi decisión, yo no quiero vivir sin ti. No soy capaz de imaginarme una vida sin ti en ella, aunque jamás seas para mi.
Y quiero que sepas que todo lo que he hecho desde que te conocí, ya fuera erróneo o acertado, ha sido de corazón, y no guardaba más intención que la de acercarme a ti un poco más. Porque tenerte a kilómetros de distancia me hace tanto daño que no soy capaz de soportarlo. Y que si he sido bruta, borde o estúpida, eran los celos los que hablaban por mi, o lo mucho que te echaba de menos.
Pero sobre todo quiero que sepas que aunque yo sabía que no te importaba ni una décima parte de lo que tú a mi, nunca me habría imaginado que esa parte era tan minúscula e irrelevante en tu vida. Después de lo vivido, cortar los lazos así, no sé si eres un mentiroso o un cobarde.
Y lo peor es que te conozco, con tus defectos, y te quiero así, tal como eres, sin cambios. Pero ya se acabó. Se acabó para siempre. No tengo nada más que perder porque ya lo perdí todo.
¿Cómo aceptar perder para siempre a alguien que te importa tantísimo por la mayor de las idioteces?
No lo entiendo, nunca lo entendí. Y sé que somos tan diferentes que el fuego y el agua harían una mejor combinación, pero aún así te quise mucho, y te quiero.
Citando a Julio Cortázar...
"Y debo decir que confío plenamente en la casualidad de haberte conocido. Que nunca intentaré olvidarte, y que si lo hiciera no lo conseguiría. Que me encanta mirarte y que te hago mío con solo verte de lejos. Que adoro tus lunares y tu pecho me parece el paraíso. Que no fuiste el amor de mi vida, ni de mis días, ni de mi momento. Pero que te quise, y que te quiero, aunque estemos destinados a no ser".
Saldrás adelante, me dicen, puedes vivir sin él. Es obvio que puedo vivir sin ti. Para seguir viviendo se necesita muy poco. Pero es mi decisión, yo no quiero vivir sin ti. No soy capaz de imaginarme una vida sin ti en ella, aunque jamás seas para mi.
Y quiero que sepas que todo lo que he hecho desde que te conocí, ya fuera erróneo o acertado, ha sido de corazón, y no guardaba más intención que la de acercarme a ti un poco más. Porque tenerte a kilómetros de distancia me hace tanto daño que no soy capaz de soportarlo. Y que si he sido bruta, borde o estúpida, eran los celos los que hablaban por mi, o lo mucho que te echaba de menos.
Pero sobre todo quiero que sepas que aunque yo sabía que no te importaba ni una décima parte de lo que tú a mi, nunca me habría imaginado que esa parte era tan minúscula e irrelevante en tu vida. Después de lo vivido, cortar los lazos así, no sé si eres un mentiroso o un cobarde.
Y lo peor es que te conozco, con tus defectos, y te quiero así, tal como eres, sin cambios. Pero ya se acabó. Se acabó para siempre. No tengo nada más que perder porque ya lo perdí todo.
Etiquetas:
broken heart,
depresión,
pensamientos,
yo misma
martes, 11 de diciembre de 2012
Mi miedo no era infundado
Todos somos actores en la película de nuestra vida, es algo que he sabido siempre, que cada uno actúa según sus intereses y lo que necesite conseguir. Lo que nunca pude imaginar es una actuación tan sublime delante de mis ojos. Merece mi enhorabuena ese maravilloso actor que bien podría dedicarse al cine y ganar millones que podría invertir en actividades mejores que jugar con objetos delicados que se rompen con facilidad.
Como un volcán en erupción la rabia me invade ante la idea de poder haber evitado el desastre, las señales avisaban de lo que se avecinaba y yo no fui capaz de escuchar, no quise escuchar porque me hacía feliz. Y el desastre sucedió, las consecuencias fueron terribles y, tan solo un herido, aunque de gravedad, yo.
Dar vueltas no me servirá de nada, pues es imposible encontrar un sentido, una lógica, un motivo, una razón. No quiero pensar que el objetivo final era destruir por placer, porque ya bastante he soportado. Y mi miedo no era infundado, yo perdí mi escudo, perdí mi máscara, perdí todo, y la lanza pudo llegar con facilidad, con demasiada facilidad, mucha más de la que me habría gustado.
Cualquier cosa es tan efímero que asusta, solo hace dos días pedía por favor jamás despertar de mi sueño, era como estar viviendo en un cuento de hadas del que nunca quería salir, y creía haber encontrado a un príncipe azul perfecto, a ese príncipe que tanto tiempo había estado buscando, pero debí haberme dado cuenta antes, después de todo, también he sabido siempre que la realidad no tiene final feliz y que no existe el príncipe azul, que los "y vivieron felices y comieron perdices" suceden solo en los mundos de fantasía.
Decido de nuevo envolver mi corazón en burbujas de plástico, sólo así podré evitar que lo dañen de nuevo, estaba bien así desde un principio y nunca debí haberlo dejado desprotegido.
Audio: Bittersweet, Amy Diamond
Como un volcán en erupción la rabia me invade ante la idea de poder haber evitado el desastre, las señales avisaban de lo que se avecinaba y yo no fui capaz de escuchar, no quise escuchar porque me hacía feliz. Y el desastre sucedió, las consecuencias fueron terribles y, tan solo un herido, aunque de gravedad, yo.
Dar vueltas no me servirá de nada, pues es imposible encontrar un sentido, una lógica, un motivo, una razón. No quiero pensar que el objetivo final era destruir por placer, porque ya bastante he soportado. Y mi miedo no era infundado, yo perdí mi escudo, perdí mi máscara, perdí todo, y la lanza pudo llegar con facilidad, con demasiada facilidad, mucha más de la que me habría gustado.
Cualquier cosa es tan efímero que asusta, solo hace dos días pedía por favor jamás despertar de mi sueño, era como estar viviendo en un cuento de hadas del que nunca quería salir, y creía haber encontrado a un príncipe azul perfecto, a ese príncipe que tanto tiempo había estado buscando, pero debí haberme dado cuenta antes, después de todo, también he sabido siempre que la realidad no tiene final feliz y que no existe el príncipe azul, que los "y vivieron felices y comieron perdices" suceden solo en los mundos de fantasía.
Decido de nuevo envolver mi corazón en burbujas de plástico, sólo así podré evitar que lo dañen de nuevo, estaba bien así desde un principio y nunca debí haberlo dejado desprotegido.
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