jueves, 24 de noviembre de 2016

Starving - Hailee Steinfeld


"Don't need no butterflies when you give me the whole damn zoo"

#crushsongoftheday

martes, 18 de octubre de 2016

Eso que pasa...

Qué ilusa fui al pensar que las marcas de mi interior se borrarían con la misma facilidad que las que me dejaste en la piel.

Tu paso por mi vida fue idéntico al de un huracán por un pueblo pequeño, potente, veloz, y destrozando todo a su paso. Yo estaba protegida, otros desastres naturales te habían sucedido.

Pero ni por esas, pues ¿qué puede hacer un bebé contra un lobo hambriento? Mis armas eran insuficientes desde el principio, y tú lo sabías. Sagaz tu mente, torpe la mía.

Así sucedió nuestra historia. Imprevisible y ensordecedora, como una tormenta de verano, me obligó a camuflarme en el peor de los lugares, en ti.

Y cuando me supe enamorada no pude sino lamentarme de mi ineptitud. ¿Cómo era posible que tú parecieras más experimentado cuando por años de vida yo debía ganar en eso?

Las marcas visibles únicas pruebas del amor que compartimos, marcas que guardaba orgullosa porque eran memorias de momentos maravillosos.

Te fuiste con el viento, sin dejar rastro (o dejando demasiados según el punto de vista). Me dejaste aferrada a un recuerdo imposible y con unas perspectivas de futuro indeseables.

No puedo perdonarte, no puedo perdonar que te fueras. De tan roto que tengo el corazón cuando me muevo parezco una pandereta. Y ya no se deja arreglar.

Me gustaría que dejáramos de coexistir en el mismo universo, pero ni así sería capaz de olvidarme de tu sonrisa, o del roce de tus labios recorriendo cada centímetro de mi piel.

Y sé que no te necesito, y si de algo estoy segura es de que no quiero que vuelvas a mi vida, pero a pesar de todo te quiero.



Por qué

Hoy es de esos días en los que te escribiría una antología o dos, de esos días en los que te echo de menos hasta que me quedo sin fuerzas, de esos días en los que necesito verte, con tus pintas de chulo de barrio y tu carita de no haber roto un plato (o de haberlos roto todos).

Y quiero verte porque necesito saber si aún puedes dejarme temblando con solo una mirada, porque necesito saber si aún logras poner mi mundo patas arriba con tu sonrisa, porque me hace falta saber si aún me afecta tanto tu olor, tu presencia, tu voz... pero sobre todo para preguntarte por qué.

Por qué soportas, por qué vuelves, por qué llevas esa cadenita dorada en tu cuello, por qué tienes amo. Por qué, tú que podrías ser todo, que podrías haber sido todo conmigo, preferiste ser nada de esa forma inconsecuente. Y no lo entiendo, porque siempre has actuado otro papel. Siempre me hiciste pensar que jugábamos en una liga diferente. Creí conocerte y me di cuenta de que en realidad no sé absolutamente nada de ti.

Y aún así... solo 10 días. Casa no me hace demasiado bien...

jueves, 13 de octubre de 2016

De esos días en los que no me entiendo ni yo...

¿No os ha pasado que algo os duele y conforme avanza el tiempo empezáis a olvidar el motivo por el que os hirió en primer lugar? Y solo recordáis la sensación de dolor, o la sensación agradable que provocaba antes, pero no es más que eso, un recuerdo.

Pues así me siento. No consigo olvidar. Ya sé que no se puede. Pero aún me duele, y no es más que un recuerdo. Muy poderoso, eso sí.

En la distancia todo es más fácil...


jueves, 6 de octubre de 2016

Te echo de menos.

Aunque no te lo merezcas, aunque tú a mi me eches de más. Es inevitable, supongo. Si algún día, por casualidad, llegas aquí (cosa bastante poco probable, no te veo leyendo blogs en internet de forma aleatoria), seguramente descubras rápidamente que te lo dedico a ti. Aunque lo mismo no, porque nunca me prestante tanta atención como parecía. Estoy agotada de ti, y no quiero volver a verte, pero extraño cómo me hacías sentir.


viernes, 30 de septiembre de 2016

Las apariencias engañan

Eres lo más parecido a un laberinto sin salida que he conocido en mi vida.

Un día entré, creyendo, ilusa, que eras un precioso jardín lleno de flores, que podría disfrutar del sol y que haría fotos preciosas rodeada de tanto color y alegría.

Disfruté, sin duda, quedé prendada del maravilloso lugar en el que me encontraba, era como mi casa.

Pero un día el cielo se ennegreció, y la belleza se transformó en horror. Como si fuera cosa de magia, de los árboles surgieron enredaderas terminadas en espina, los caminos se estrecharon y a cada paso que daba tropezaba con los desniveles del suelo.

Con el cuerpo y el alma heridos, traté de escapar, de huir de la fatalidad. Pero unas garras invisibles me atrapaban, me impedían resguardarme de la tormenta. Lo intenté con todas mis fuerzas, a veces casi conseguía librarme, pero aquel sitio no me dejaba marcharme.

Y no sé si algún día me dejará.


domingo, 4 de septiembre de 2016

No cambio. No aprendo.

¿De cuántas maneras se puede destrozar un corazón y esperar de él que siga latiendo?

Ya no puedo más. Quiero largarme de aquí. Necesito aires nuevos y gente nueva, porque aunque el veneno ya corre por mis venas, siempre es más fácil desintoxicarse cuando la droga no está a tu alcance.

Me enamoré entre mentiras, me creí tus historias que no tenían más objetivo que acabar pisándome. Como todos. Se acabó. Tengo el corazón tan roto que ya ha llegado a su límite. NUNCA MÁS.

sábado, 27 de agosto de 2016

Como en casa.


Me da igual lo que diga el mundo, lo que piensen todos. Me da igual.

domingo, 21 de agosto de 2016

Over

Finalmente volvió mi capacidad de raciocinio. Por suerte. Será que de tanto escucharlo al final me lo creí, o entré en razón, o qué se yo. Llevo años intentando entender cómo funciona mi cerebro y aún no tengo una conclusión clara.

Me quedo con lo bonito, o tal vez no debería quedarme con nada. Sí, mejor hacer como si nunca hubiese existido, por si las moscas. Que todo el que me conoce sabe que soy muy de guardarme las piedras en el bolso... para después. Así que esta piedra mejor la borramos, para evitar tentaciones.

Se acabaron las tonterías, se acabó el actuar como una adolescente, porque no lo soy. Se acabó todo. Para siempre.



miércoles, 17 de agosto de 2016

Quiero confesar que...

Qué ganas de confesar que sólo sueño tu boca. Que sólo sueño tus manos, tu olor.

Qué ganas de decirte que sí quiero que me molestes, todo el tiempo, a todas horas.

Que quiero ver tu sonrisa, que serio ya no me gustas.

Que te quiero cerca, lo más cerca posible, aunque hagas que me duela el cuerpo y el corazón.

Que odio imaginaros juntos casi tanto como odio el saber que no te voy a volver a tener.
  (Porque no te lo mereces, no sabes lo que quieres y hasta que lo descubras no te voy a poder esperar).

Pero que te comería a besos así de repente, que me lanzaría a tu cuello sin importar donde  estuviéramos ni quien pudiera estar mirando.

Porque me gustas, porque podríamos haber sido. Porque vosotros ya no sois y lo sabes.

Tal vez tú también deberías confesar, que lo mismo en una de éstas, las confesiones se cruzan y solucionamos lo de mi cortocircuito interno.