
Sentada en mi azotea, esta tarde, me fijé en una nube. Tenía una forma muy específica que me recordaba tanto a.... Mierda. ¿También estás en las nubes? ¿Será que es verdad lo que me dicen? En realidad tengo algunas dudas. O miedo. No sé qué me pasa. No sé cómo acabará esto. Pero sea lo que sea lo que tenga que pasar, que pase YA.
No tengo ganas de ver mil trocitos de papel rosa esparcidos por el suelo por culpa de cualquier otra tontería que se me ocurra imaginarme. Sólo pido que el reflejo de la luz del sol en mi ventana se quede iluminándome para siempre. ¿Qué tienen esos ojos que me queman?